En una sartén al fuego con aceite de oliva, saltea los champiñones laminados con los dientes de ajo picados. Cuando los champiñones empiecen a estar tiernos, agrega las espinacas y deja que pierdan todo el líquido. Corrige de sal y reserva.
Hierve la pasta integral en agua un par de minutos menos de lo que indique el fabricante, para que quede algo más durita que al dente. Escurre y reserva.
En una cazuela al fuego con aceite de oliva, pocha la cebolla dulce picada hasta que esté tierna. Sube el fuego a medio-alto y desglasa con el vino blanco. Deja que pierda todo el alcohol y que reduzca ligeramente.
En una picadora, tritura los anacardos escurridos, la mezcla de cebolla y vino, el caldo vegetal, el vinagre, la levadura nutricional y la sal, hasta que quede una mezcla muy cremosa. Si ves que está demasiado espesa, puedes añadir un poco más de caldo.
En una fuente de horno, combina la pasta, las verduras y la salsa de queso vegano. Hornea en el horno precalentado a 200 ºC, con el gril puesto, durante 15-20 minutos, hasta que la superficie esté gratinada.